Nueva versión para un relato de Hammet
Entrevista a Juan Sasturain
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Egresado de Letras y docente de Literatura. Colaboró en Clarín; diario La Opinión y Página/12. Se desempeñó como jefe de redacción de las revistas Humor y Superhumor. En 1981, con el dibujante Alberto Breccia, elaboraron la historieta "Perramus" premiada por Amnesty International. Dirigió la revista Fierro en 1984 que dejó de circular en 1994 pero Sasturain regresó para dirigir su relanzamiento desde noviembre de 2006, con Página/12 como editora. Como director del suplemento deportivo de Página/12, escribió en forma regular sobre fútbol. Conduce el programa de televisión "Ver Para Leer". En la actualidad, Juan Sasturain, conduce semanalmente un programa de historietas en el Canal Encuentro. |
Juan Sasturain estuvo en Córdoba invitado por la Dirección Nacional de Industrias Culturales, el Sindicato Regional de Luz y Fuerza, la Editorial Universitaria de Villa María y la Comisión de Programación. Se presentó en la Feria para acompañar la Exposición de historietas con motivo del Bicentenario, organizada por la Secretaría de Cultura de la Nación. A su vez, participó de una entrevista para acercar al escritor con sus lectores, coordinada por Carlos Gazzera.
Después de una larga espera por las firmas de libros, fotos, saludos, regalos, Sasturain accedió a la entrevista muy alegremente, a pesar de la extensa charla abierta que duró casi dos horas. Cerca de las 23 hs., con su ritmo habitual, se dispuso a dialogar con nosotros.
Juan, en la Feria del Libro 2009 de Buenos Aires, dijiste que jamás te habías perdido un partido de Boca.
Sí, les dije y se olvidaron.
En la materia Teoría y metodología Literaria, dentro de un corpus de cuentos policiales, estuvimos trabajando un cuento suyo: Versión de un relato de Hammet ¿Lo tiene presente?
Sí, sí. Es un cuento que yo quiero mucho.
Pensábamos que hace un uso libre del policial y al mismo tiempo, doble. Lahistoria 2 es un tipo de policial en serie con un fin puramente comercial. La historia 1, en cambio, sería un policial negro desde la taxonomía de Lafforgue.
Este cuento le gusta mucho a Piglia justamente por su estructura, a él le gustan estas cosas raras. Lo puso en una antología internacional. No sé qué carajo pueden entender en otros lugares sobre este cuento (risas). ¿Cómo se llamaba el cuento que está escribiendo…?
¿Hugo? “Perdónanos nuestros deudas”. Ahí nos parecía que se instalaba la parodia y al mismo tiempo un homenaje.
¡Ah, ni hablar! Yo he sido muy admirador de Hammet, un escritor extraordinario, autor de algunas obras maestras, como Cosecha roja y El halcón maltés. En fin, todas son buenas.
Y es paródico.
Claro, es paródico. Además hay una cita de economía argentina y un falso seudónimo.
Y con el autor ya muerto se seguían publicando infinitos inéditos.
Los gallegos compran esas cosas que se publican con falsos seudónimos…
Como Rodrigo de Hoz.
Exactamente. Y esas son marcas muy de coyuntura que quedan ahí y después no significan nada para muchos lectores, ya que la alusión no es determinante para el desarrollo. Este cuento se ha publicado en lugares rarísimos como en Checoslovaquia. ¡Cómo lo habrán entendido! (Risas)
Se sostiene que la Argentina es un lugar donde se siguen escribiendo policiales.
No sé. El argumento con que se sostiene es falaz. Lo que pasa es que cómo no vas a escribir policiales si todo está atravesado por el delito, la corrupción. Es un lugar común. Pero, en realidad, no es así porque, por ejemplo, muchos de nosotros, y en particular yo, nunca me he inspirado en casos reales, uno se inspira más que nada porque ha leído.
En este cuento, también vemos dos posturas con respecto a la dictadura: la de Hugo con todas las secuelas de la tortura, y la de su mujer que le recrimina su falta de participación.
Sí, ni hablar, ésa es una escena muy patética, muy fuerte.
Este cuento tiene de todo…
Sí, a mí me gustan mucho los diálogos con la nena que lo mira y le dice qué vas a hacer, que no lo mate…
Y Hugo no le cumple la promesa.
¿Saben qué inspiración directa tiene eso? Un cuento de Salinger que se llama “El hombre que ríe” como la novela de Víctor Hugo. Tienen que leerlo.
¿Puede ser que lo haya recomendado en Ver para leer?
Sí, en el primer programa. Y el libro entero se lo recomendé a Birmajer cuando era un pendejo y recién empezaba a escribir. Yo a Salinger le afané el mecanismo [de “El hombre que ríe”]. En el cuento, alguien está construyendo un relato y lo va modificando oralmente, como hace Hugo. En “El hombre que ríe” aparece un chofer que le cuenta cuentos a los chicos para que no molesten y, al mismo tiempo, va teniendo una historia con una mujer. Según cómo le va con ella, va modificando la vida del superhéroe. Me gustó la historia que va contando, las contradicciones, los tironeos, los sentimientos, las imposibilidades que se reflejaban en el destino de sus personajes: si los salvaba o no los salvaba.
En “Versión...” ese rol lo cumpliría Chacha que le pide que no lo maten a Bless.
Y la intromisión de la mujer con lo del atizador, habla en el cuento, de la construcción de la verosimilitud. Porque lo del atizador es un lugar común en esa literatura y la mujer evidencia la inverosimilitud de encontrar algo así en una habitación de hotel.
Bueno, Juan, te agradecemos muchísmo.
Si al final no les contesté nada: hablaron ustedes más que yo, pero para eso están los lectores.

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